La manta de cholita y el mantón de manila / Aula Libre ORBIS-MLBA ©

I. Historia de la manta de cholita

En 1565, llegó a Sevilla un galeón con un cargamento de Filipinas con diferentes productos de China; como especias, azafrán, pimienta, jengibre, artículos como el marfil, maderas, arroz, perlas, algodón de Bengala y, entre otros, la seda bordada.

Filipinas se convirtió en colonia española en 1565 y, ese mismo año, se constituyó el Galeón de Manila, conocido también como la Nao de China. Esto para establecer una ruta comercial que llevara productos de Asia a España y sus colonias. Así como para enviar a Oriente productos de sus colonias como plata, oro, cochinilla, café, cacao, vino, cuero y otros. La ruta de la Nao China conectaba Asia con España con una escala en Acapulco, México. Pero, Filipinas era solamente un intermediario, ya que no tiene tradición de bordados y no confeccionaba este producto. La seda bordada con motivos orientales, como dragones y templos, llegaba desde China. Los bordados se realizaban con el fin de usarlos en tapices, estandartes, colchas, cojines y otros productos.

Manta de seda bordada
Fuente de la fotografía: Enlace
La manta de cholita y el mantón de manila / Aula Libre ORBIS-MLBA ©

Estas piezas de seda china bordada fueron adaptadas a mantones en España, por la influencia del velo morisco, cuyo uso fue prohibido por la corona hispana en 1492.

Sin embargo, las damas de los antiguos reinos árabes (Sevilla, Córdoba, Granada, Toledo) continuaron cubriendo sus rostros por medio del Shal persa y el manto (…). Este manto acortado evolucionó hacia la mantilla de tiras.

(Martínez; 2011:177)

Ya, en el siglo XVIII, se convirtió en un accesorio de la vestimenta de la mujer española y empezó a transformarse con influencias árabes andaluzas. De esta forma, se incorporaron flecos, también de seda y con trenzado realizado en una técnica persa: el mikrama, que en Francia se llamó macramé.

Los íconos chinos fueron reemplazados por motivos florales, en particular la rosa (de simbología cristiana). Tampoco puede olvidarse la influencia mexicana porque la seda bordada llegaba primero a Acapulco, de allí una parte se iba al Virreinato del Perú y lo demás a España. Aunque en España el uso del mantón se popularizó en todos los sectores sociales, en las colonias sólo las mujeres españolas de familias pudientes las usaban.

Pero, ¿cómo llega a ser parte importante de la vestimenta de la cholita? Eso lo veremos en una segunda parte.

II. El mantón llega al Perú

Creado en 1542, el Virreinato del Perú abarcó casi toda América del Sur y, por supuesto, el área que había sido del Tawantinsuyo (el Qullasuyu incluído). Su base estaba en Lima y su fundamento económico en Potosí. Los yacimientos minerales de Charcas y Potosí le permitieron a Lima una vida lujosa, donde los españoles vivían en boato y suntuosidad.

Tapada limeña
Acuarela de Pancho Fierro (Lima, 1807 – Lima, 1879)
La manta de cholita y el mantón de manila / Aula Libre ORBIS-MLBA ©

El mantón fue rápidamente adoptado por las mujeres del Perú. Uno de los factores que popularizó su uso fue una disposición del Concilio de Lima. En esta, se ordenaba que las mujeres se cubrieran para asistir a actos religiosos. Además, no faltó la influencia de la cultura árabe presente en Perú, a través de los españoles, y la inmigración morisca que llega a Lima y a Potosí en el siglo XVI. Las mujeres moriscas influyeron en diferentes costumbres en Lima y, evidentemente, también en los atuendos limeños.

A partir de ese momento la figura de la “tapada” pasará a formar parte del imaginario de la ciudad de Lima y, sin saber a ciencia cierta la fecha de la adopción de dicha indumentaria, sí tenemos que tener en cuenta que debió ser en los inicios de la fundación de la ciudad, ya que encontramos referencias a este personaje en textos e imágenes muy tempranas.

(Rodríguez, 2018)

El uso de la manta se generalizó enormemente tanto entre las mujeres, españolas y criollas, mestizas e indias; impulsado por las costumbres religiosas de la colonia. La iglesia católica había impuesto que las mujeres limeñas no distrajeran al pueblo del culto de Dios con su “frivolidad femenina”, y no expusieran su “honestidad” a las miradas masculinas. Es así que cubrirse la cabeza con una manta oscura se convirtió en un elemento común.

Otro elemento importante fue la distinción de clases sociales por la vestimenta usada, a través de las telas con las que se hacían las mantas.

El de telas delicadas para las españolas y criollas, de lana para las mestizas, llamado “manta” y el de castilla o bayeta para las indígenas, llamado “rebozo”.

(Otero; 1942:56)

Incluso, los mantones de Manila eran demostrativamente usados en las fiestas públicas, cuando los vecinos pudientes adornaban sus balcones con mantones de Manila.

Mantón de manila
Fuente de la fotografía: Borca SA
La manta de cholita y el mantón de manila / Aula Libre ORBIS-MLBA ©

Si en el siglo XVIII las mantas se incorporaron a la vestimenta qullasuyana, diferenciando el traje de la chola al de la indígena, en el siglo XIX la mujer chola de La Paz, producto del mestizaje, mostraba ya una clara característica forma de vestir. Usaba: la pollera corta, las botas largas, el sombrero de pita, las trenzas, varias joyas infaltables y la manta. Esta última de diferentes colores y usada sobre los hombros.

Visten ordinariamente una falda (…) sobre otras muchas (…) Estas faldas son cortas, llegan poco más debajo de la rodilla y dejan ver las piernas bien torneadas cubiertas por botas de caña muy larga y pretenciosa (…) sobre la cabeza llevan un minúsculo sombrero de pita, muy blanco (…) brillante. Dos trenzas descienden bajo de él, hasta las espaldas. Toda chola luce hermosos pendientes, joyas (…) Sobre sus hombros ostentan chales multicolores…

(Paredes; 1920: 168)
Vestimenta característica
Fuente de la fotografía: La Tinta
La manta de cholita y el mantón de manila / Aula Libre ORBIS-MLBA ©

III. La “chula”

La afirmación del prestigio económico y social de la mujer “chola” (el origen de la palabra “chola”, es el “chula” español, que significa: guapa) fue creciendo. Por eso, las mujeres cholas buscaron diferenciarse de las mujeres indias, para eludir la discriminación que sufrían las indígenas. Por esto, su diferenciación se expresó en su vestimenta adaptada de los trajes de la mujer española y diferente al de la mujer india.

En el siglo XX, ya se habían asentado las fortunas de los qamiris (acumulación económica que se puede percibir ya desde el siglo XIX) y, en consecuencia, la cholitud se lanzó a la búsqueda del reconocimiento de su poder cultural y financiero, que se plasmó en el esplendor de la vestimenta de la mujer chola.

Fiesta del Gran Poder
Fuente de la fotografía: Enlace
La manta de cholita y el mantón de manila / Aula Libre ORBIS-MLBA ©

Las fiestas, entre ellas la simbólica del Gran Poder, se convirtieron en un emisor permanente de moda y la manta es otro artículo de lujo de la vestimenta cholita. Esta ha sido trabajada por diferentes estilistas, los cuales le han incorporado la fantasía de las perlas, lentejuelas, encajes, cintas, calados, transparencias, bordados en oro y plata, piedras preciosas. También, se ha convertido en un lienzo para artistas como Mamani Mamani o Eusebio Choque. Diferentes desfiles cosmopolitas, como el que realizó la fantástica Eliana Paco el 2016 en la Gran Manzana o en Chile el 2019, han sido espacios de reconocimiento internacional para la moda cholita en pasarela.

Los sectores de mujeres indígenas de las comunidades y migrantes de La Paz, cambiaron las vestimentas tradicionales a las de la cholita-fashion; con claras diferencias de estatus marcadas por la economía y que se reflejan en las telas, calidades, accesorios y presupuestos. Por eso, pese a los conflictos sociales y culturales que significa el boato de la vestimenta de las qamiris, la figura de empresaria, la adopción de modernidad y “tradición” construida, las metas de prestigio de la cholita, se han convertido en referentes para otros sectores sociales que la han hecho su meta.

Shirley Condori
Fuente de la fotografía: Diario de Córdoba
La manta de cholita y el mantón de manila / Aula Libre ORBIS-MLBA ©

El sentido que se le ha dado a las vestimentas de la cholitud sigue en conflicto socio cultural: si es pobreza y discriminación o si es prestigio y orgullo. Pero, la manta se ha convertido en la compañera imprescindible de las mujeres cholas e indígenas de buena parte del occidente en Bolivia. Acompaña fielmente en horas de tristeza, cuando el color negro cubre la cabeza de la doliente. También, abriga a la que tiene frio y requiere cobijo. Manifiesta la alegría femenina cuando los flecos vuelan en el aire con la danza y la coquetería cuando brilla su belleza. Y, sobre todo, expresa el amor maternal cuando se envuelve con ella al hijo.

Bibliografía

  • Ari, Marina. (2017). Qamiris con gran poder. La Paz, Bolivia: Revista de la Carrera de Historia, UMSA. No. 40.
  • Arguello del Canto, Candelas. (2017). “Las Tapadas”. Una propuesta sobre la representación de la prostitución en la pintura del Siglo de Oro. Valladolid. Ediciones Universidad de Valladolid.
  • Bravo Casero, Marina; Coll Rocío. (2013). Catálogo: Mantones y batas de cola. 100 años de historia. Diputación de Málaga
  • Herrero Sánchez, Patricia. (2012) Las mujeres en el Virreinato de Perú. IV Congreso Virtual sobre Historia de las Mujeres.
  • Martínez, Rosa María. (2011). “Los pañuelos, mantos y mantones”. En. Indumentaria tradicional Aragonesa: Apuntes para una historia. LATAS ALEGRE, Dabi y GUARC SANCHO. Elena (coordinadores). Editorial Prames, Zaragoza. Pág. 176-180.
  • Otero, Gustavo Adolfo (1942). La vida social en el Coloniaje (Esquema de la Historia del Alto Perú, hoy Bolivia, de los siglos XVI, XVII y XVIII). La Paz, Bolivia: Librería Editorial “G.U.M.”
  • Paredes, Manuel Rigoberto. (1920). Mitos, supersticiones y supervivencias populares de Bolivia. La Paz, Bolivia: Arno Hnos. Libreros Editores.
  • Rodríguez de Tembleque, Carmen (2018). El traje para la insinuación, la provocación y el recato. Museo del Ejército. Congreso Internacional Imagen Apariencia.

Marina Ari

Periodista e investigadora en Historia de los Movimientos Indígenas y Género. Autora de «Bartolina Sisa, generala aymara» y «Machaq Mara». Codirección de los primeros websites indios «AymaraNet» y «Katari Uta».