España y las mujeres: Adela, Rosalía y la libertad / Aula Libre ORBIS-MLBA ©

Esta es una reflexión de algunos temas presentes en La Casa de Bernarda Alba (1936) de Federico García Lorca y una propuesta de diálogo con el álbum conceptual El mal querer (2018) de Rosalía.

Hace unos años, tuve la oportunidad de leer las obras teatrales de García Lorca. De entre ellas, fue una de sus piezas teatrales la que, en especial, me provocó miedo, angustia y sofocamiento. Por eso, es imposible no situarse en medio de un paisaje de temor, opresión y locura al leer La casa de Bernarda Alba.

Puesta en escena de La Casa de Bernarda Alba
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Al quedar viuda por segunda vez, Bernarda impone un luto rígido a sus cinco hijas, privándoles de salir de su casa durante ocho años. Inmediatamente, el hogar se transforma en un infierno gélido y blanco en el que reina una tirana.

“En ninguna de sus obras, Lorca deja tan clara la cuestión del sacrifico y de la violencia como en esta pieza de teatro”.

De Jesus, 2012, p. 24.

Bernarda, de quien se esperaría un comportamiento maternal, cálido y empático, es el retrato de la madre terrible. Pero, su comportamiento no es casual, ya que puede ser considerado fruto de una dura tradición. Por ello, se vuelve incapaz de amar y se comporta de manera autoritaria y rígida (Ibáñez, 2014, p. 3). Incluso, es capaz de recurrir a la violencia física sin remordimientos. Es por ello que golpea a Martirio, una de sus hijas, al descubrir que sustrajo el retrato del prometido de su hermana Angustias:

La Poncia: Estaba…
Bernarda: Dilo sin temor.
La Poncia: (Extrañada.) Entre las sábanas de la cama de Martirio.
Bernarda: (A Martirio.) ¿Es verdad?
Martirio: ¡Es verdad!
Bernarda: (Avanzando y golpeándola con el bastón.) ¡Mala puñalada te den, mosca!
muerta! ¡Sembradura de vidrios!
Martirio: (Fiera) ¡No me pegue usted, madre!
Bernarda: ¡Todo lo que quiera!

(Lorca, 2010, p. 30)

Como se aprecia, Bernarda es quien ordena y quien castiga. Es la encargada de moldear la conducta de todos en su casa y quien protege la imagen que el pueblo tiene de su familia. Impidiendo, por eso, que sus hijas se relacionen con aquellos que no sean de su clase. Así, llega hasta el punto de frustrar el casamiento de Martirio con Enrique Humanes.

Esta metamorfosis del hogar en una especie de cárcel aparece también en las otras dos obras teatrales de García Lorca: Bodas de Sangre (1931) y Yerma (1934). Es fácil pensar que el tema del encierro, la violencia y el sufrimiento de las mujeres se justifican por la época en que fueron escritas, pero Rosalía nos demuestra todo lo contrario:

Yo que tanto te camelo
Y tú me la vienes haciendo
Que tú de aquí no sales

Mucho más a mí me duele
De lo que a ti te está doliendo
Conmigo no te equivoques

Con el revés de la mano
Yo te lo dejo bien claro

(Rosalía, 2018)
Arte del álbum El mal querer
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El álbum El mal querer (2018), está basado en una obra, del siglo XIV, llamada Flamenca, de autor anónimo (Altozano, 2018). En esa obra, se relata la historia de una mujer que es encerrada en su casa por los celos de su esposo; a quien, el encierro y la violencia la llevan a tomar una decisión desesperada para conseguir su libertad. Rosalía se usa de esta historia para demostrar que aún hoy esa realidad se encuentra latente en nuestras sociedades.

Tanto en El mal querer como en La casa de Bernarda Alba las mujeres tienen un destino inexorable. Por eso mismo, están atrapadas en un laberinto del que solo pueden salir de dos maneras:

M’an dicho que no hay sali’a
Yo la tengo que encontrar
Aunque me cueste la vida
O aunque tenga que matar

(Rosalía, 2018)

Como se puede apreciar en los anteriores versos, las únicas opciones que tienen las mujeres que se encuentran en una situación como la descrita son: suicidarse o asesinar a su carcelero. También, en la obra de Lorca, podemos apreciar a mujeres que toman ambas decisiones. Por ejemplo, en el caso de Yerma, ella decide matar a Juan, quien simboliza la vigilancia, la represión y la autoridad. Por ello, al verse imposibilitada de ser madre, anhelo impuesto por la sociedad, acaba con su matrimonio de la única manera que puede hacerlo: ahorcando a su esposo. Esto también se repite en la canción “Maldición” de Rosalía, en la cual ella canta su confesión:

He deja’o un reguero
De sangre por el suelo
He deja’o un reguero

(Rosalía, 2018)
Arte del álbum El mal querer
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Pero, en La Casa de Bernarda Alba encontramos otro final. Adela al creer que su madre había sido capaz de asesinar a su amante, decide suicidarse. Final que, tristemente, no sorprende por la enorme cantidad de personajes femeninos que toman el mismo camino. Se puede mencionar a: Melibea (en la Celestina de Fernando de Rojas); a dos mujeres shakesperianas como Ofelia y Julieta (en Hamlet; Romeo y Julieta, William Shakespeare); también a la japonesa Reiko (en el cuento Patriotismo de Yukio Mishima); así como a la rusa Anna Karenina (en Anna Karenina de Tolstoi); y, por último, a la francesa Madame Bovary (Madame Bovary, Flaubert). Esto se debe, recurriendo a lo planteado por Krause, a que desde

(…) [las] tragedias antiguas, la muerte del hombre es la que invoca el suicidio de la mujer. Basta la noticia de la muerte heroica del esposo en el campo de batalla para que la esposa se suicide. Se establece una ley de la feminididad. Ante la desgracia, la salida es la muerte.

(2014, p. 267).

Así, al considerar qué es lo que lleva a Adela a seguir esta ley de la feminidad comprendemos y empatizamos con la desgracia que la apresaba. Por esta razón, para explicar sus razones de librarse abruptamente de la tirana, debemos remontarnos a una escena clave. En el nombre de Dios, la hija de la Librada está siendo violentada por una turba enardecida que pretende castigarla por el pecado que cometió:

Bernarda: (…) que vengan todos para matarla.
Adela: ¡No, no, para matarla no!
Martirio: Si, y vamos a salir también nosotras.
Bernarda: Y que pague la que pisotea su decencia.
(Fuera se oye un grito de mujer y un gran rumor.)
Adela: ¡Que la dejen escapar! ¡No salgáis vosotras!
Martirio: (Mirando a Adela) ¡Que pague lo que debe!
Bernarda: (Bajo el arco) ¡Acabar con ella antes que lleguen los guardias!
¡Carbón ardiendo en el sitio de su pecado!
Adela: (Cogiéndose el vientre.) ¡No! ¡No!
Bernarda: ¡Matadla! ¡Matadla!

(Lorca, 2010, p. 36)

Es crucial prestar atención a las palabras y las acciones de Adela, quien implora piedad como si lo estuviera haciendo por ella misma. A los pedidos por un castigo severo de Bernarda se suman los de Martirio, quien ya sabe sobre la relación de Adela con Pepe; por lo que sus voces se transforman en un augurio de lo que podría esperarle cuando los demás se enteren de su aventura. De alguna manera su destino le es mostrado y marcado, pero aun así ella se niega a aceptarlo e intenta cambiarlo sin ninguna posibilidad real.

Escena del suicidio de Adela de la adaptación cinematográfica de M. Camus y A. Larreta
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“Adela se retira a su habitación para expiar la culpa de haber desobedecido a la moral de su familia y del pueblo. (…) [eligiendo] morir para no sufrir el mismo destino que la hija de la Librada”.

(Krause, 2014, p. 268).

Por más que Bernarda se esfuerce en mantener todo bajo control, ignora lo que todos ya saben: ella no puede dictar sobre los pensamientos ni los sentimientos de sus hijas. Debido a esto, su poder peligra y se debilita por el amor o el deseo que sienten sus hijas por Pepe Romano.

El amor es el gran enemigo del poder, incierto conduce inevitablemente a la desesperación, no obliga, libera. Permite que dos seres puedan existir a partir del reconocimiento del otro, constituyéndose en un colectivo revolucionario de dos, el caos del amor intensifica el orden del mundo simbólico, obliga a la irreverencia, a la rebelión.

(Pinto, 2011, p. 13)

Si bien, el fin de Adela no es el mismo que el de la protagonista del álbum de Rosalía, el no haberse sometido a ser juzgada y condenada por los otros, en nombre de una moral hipócrita y decadente, le permite liberarse de la opresión en la que vivía.

Adela: Ya no aguanto el horror de estos techos después de haber probado el sabor de su boca. Seré lo que él quiera que sea. Todo el pueblo contra mí, quemándome con sus dedos de lumbre, perseguida por los que dicen que son decentes, y me pondré delante de todos la corona de espinas que tienen las que son queridas de algún hombre casado.

(Lorca, 2010, p. 48)

Para concluir, debe resaltarse que tanto en el álbum El mal querer como en las piezas teatrales de García Lorca se puede apreciar que las mujeres, al verse sometidas, lucharán y serán capaces de cualquier acto por su libertad.

A ningún hombre consiento
Que dicte mi sentencia
Sólo Dios puede juzgarme
Sólo a él debo obediencia
Hasta que fuiste carcelero
Yo era tuya compañero
Hasta que fuiste carcelero

(Rosalía, 2018)

Bibliografía

Altozano, J. (2018) Rosalia: Lo que nadie está diciendo sobre El mal querer. (38m23s). Disponible en: Enlace. Acceso en: 07 diciembre 2019.

De Jesus, L. (2012) Confinamento, amor e loucura em La casa de Bernarda Alba de Federico Garcia Lorca. Disertación (Maestría en artes) – Programa de posgraduación en artes de la Universidad Federal de Uberlandia.

Ibáñez, A. (2014) Análisis del mito de la madre terrible mediante un estudio comparado de La casa de Bernarda Alba y Como agua para chocolate. Pendiente de migración, Espana, nº 32, p. 1 – 8.

Krause, A. (2014) La libertad de morir: el símbolo del suicidio en La casa de Bernarda Alba. Gramma, Salvador, XXV, p. 265 – 270.

Lorca, F. (2010) La casa de Bernarda Alba. Argentina: Editorial del Cardo.

Pinto, B. (2011) Porque no sé amarte de otra manera: Estructura individual, familiar y conyugal de los trastornos de la personalidad. La Paz: Departamento de Psicología de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo”, 2ª ed.

Vila, R. (2018) A ningún hombre (cap. 11: Poder). Disponible en: http: Enlace. Acceso en: 08 diciembre 2019.

Vila, R. (2019) De aquí no sales (cap. 4: Disputa) Disponible en: Enlace. Acceso en: 08 diciembre 2019.

Camila Loayza

Posee licenciatura en Letras Portugués - Español y sus respectivas literaturas por la Universidade Federal de Pelotas (2019). Actuó como investigadora becada en el proyecto "O Olhar de Medusa: fotografia e poesia brasileira moderna e contemporânea" (2017 - 2019). Ministró el curso Espanhol Básico I (2017) e IV (2019) promovido por la Câmara de Extensão do Centro de Letras e Comunicação da UFPel y fue ministrante del curso Competências Interculturais em Contexto Acadêmico de Língua Espanhola (2017 - 2018) en el programa Idiomas sem Fronteiras (IsF). Actualmente es alumna en régimen especial de la maestría en Letras en la línea de investigación Aquisição, variação e ensino.