Entre virus y fuego – Ilustración: Vicente Endara – Aula Libre ©

Llevamos ya casi un semestre entero en un encierro que fue pasando de rígido a parcial. En este encierro, uno podría presuponer que se tendría todo el tiempo para reflexionar sobre lo frágil que es la sociedad. Ligado a esto, reflexionaríamos sobre lo dependientes que somos de la naturaleza. Curiosamente, esa falta de respeto hacia el medio ambiente y la naturaleza nos puso en este momento preciso de la historia, que será recordado, en el futuro, como nefasto.

Pero no es así, acabamos julio con un número alarmante de focos de calor y miles de hectáreas quemadas (alrededor de cien mil hectáreas). La principal alarma se lanzó en el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Otuquis y el Área Natural de Manejo Integrado San Matías, ambos en el departamento de Santa Cruz. Hasta ahora, el fuego ha afectado zonas de pastizales y zonas boscosas. 

Sin embargo, lo que alarma de forma preocupante es el hecho de que los focos de calor y hectáreas abrasadas por las llamas a estas alturas del año, en comparación del 2019, han incrementado en 16%. Aún peor es la situación de quemas en áreas protegidas. Aumentó entre 50% y 65%.

Mapa referencial del Parque Nacional y Área de Manejo Natural de Manejo Integrado OTUQUIS
Fuente: www.biobol.org

No ha pasado ni un año, y nos vemos al borde de una situación que puede ser aún mucho peor que la anterior.

Si bien estas dos áreas se ven muy afectadas, el fuego no solo se limita a estas. Desde marzo, se ha evidenciado un gran número de focos de calor en distintas partes del país, desde Beni, Cochabamba, Tarija y el departamento más afectado: Santa Cruz.

El fuego ha entrado en áreas protegidas del Parque Carrasco y Tunari, en Cochabamba, y el Área Protegida Paramani, que es una zona de amortiguación del Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Madidi en La Paz.

¿Qué ha impulsado este incremento en las quemas?

La respuesta es muy obvia: Un paquete de decretos y leyes incendiarias que atentan directamente contra la naturaleza. Estas leyes se promovieron desde el anterior gobierno y continúan con el actual.

Entre las mismas, se encuentran: La Ley 741 que autoriza  el desmonte para pequeñas propiedades y  para actividades agrícolas y pecuarias. El Decreto Supremo 3973 que aprueba  el desmonte para actividades en Santa Cruz, Beni y Pando, que incluso permite quemas controladas. El Plan de uso de suelos del Beni que pone en grave riesgo a ese departamento. El Decreto Supremo 26075 que autoriza el desmonte para actividades agropecuarias en tierras privadas y comunitarias. La Ley de biocombustibles, y otras.

¿Qué consecuencias puede provocar el fuego producido por este paquete incendiario?

El perjuicio, por ejemplo, está dirigido al sector pesquero, que tendrá pérdidas por el arrastre de cenizas a la Laguna Cáceres. Esto evita su oxigenación normal y por ende la mortandad de peces, que son comercializados por los locales de forma masiva. Además, existe el incremento de monóxido de carbono que afecta a los pobladores de Puerto Quijarro y Puerto Suárez.

Los pueblos indígenas (Ayoreo y Chiquitano) también se ven afectados por la pérdida de sus cultivos y medios de subsistencia (Platanales, Caña, etc.) y son poblaciones aún más vulnerables a los problemas respiratorios que se pueden producir por el humo.

Pero, sin duda, la pérdida de flora y fauna, y, en particular, el desplazamiento de estos últimos es una de las causas más peligrosas. Este desplazamiento los acerca peligrosamente a los seres humanos y enciende las alarmas de un grave desastre natural para Bolivia.

Las áreas naturales son determinantes para los ciclos del agua y, aún más, son el escudo a posibles enfermedades que se contienen en poblaciones naturales de animales.

Entonces, a mayor gente trabajando en monocultivos implica mayor contacto con posibles virus. A pesar de las advertencias, poco o nada se puede hacer, ya que siempre estaremos vulnerables a una nueva enfermedad. Pasó antes y seguirá pasando ahora.

Área Natural de Manejo Integrado SAN MATÍAS
Fuente: www.biobol.org

Por eso, es primordial cambiar las actitudes y acciones extractivistas. El progreso debe ir conjuntamente de un manejo consciente de sistemas naturales. El respeto a estos escudos naturales es fundamental para mitigar brotes de enfermedades. Además, el cuidado de la naturaleza garantiza el ciclo del agua.

Hay que recordar que los seres humanos somos responsables de nuestro planeta, no somos sus dueños. La naturaleza ya acabó con seres más grandes y espectaculares que nosotros, así que seguirá con o sin los seres humanos, no depende de nosotros, pero nosotros sí dependemos de ella. Si queremos dejar un mundo a  futuras generaciones, debemos accionar ahora.

El primer paso responsable es la abrogación de este paquete incendiario de Leyes, y emprender el progreso de lado del medio ambiente.


Referencias

Incendios en Áreas Protegidas del Oriente Boliviano.

Incendio en el Parque Nacional Otuquis.

Mientras más talamos, estamos más expuestos a los virus.

La Chiquitania arde.

Fotografías de los incendios.

Robert Osina Gonzales

Estudiante de Biología en la Universidad Mayor de San Andrés. Educador ambiental por 8 años en el Bioparque Vesty Pakos. Forma parte de la Red de Investigadores en Herpetología y actualmente se dedica a la divulgación científica en Ciencia CON Ciencia.