Ilustración: Vicente Endara – Aula Libre ORBIS MLBA ©

La Encuesta Mundial de Valores

¿Qué valores consideramos importantes en la enseñanza de nuestros niños? Esta fue la pregunta que planteó UNICEF, el 2017, en el marco de la Encuesta Mundial de Valores (EMV) realizada en Bolivia.

En este contexto de pandemia, cuando se evidencian todo tipo de deficiencias en nuestro sistema escolar, es pertinente reflexionar las respuestas planteadas.

La pregunta realizada fue la siguiente:

Aquí hay una lista de cualidades que pueden fomentarse en el hogar para que los niños las aprendan.
¿Cuál considera usted que es especialmente importante para enseñar a los niños? Por favor, escoja hasta cinco opciones.

Buenos modales. Independencia. Esfuerzo en el trabajo. Sentido de responsabilidad. Imaginación. Tolerancia y respeto hacia otros. Sentido de la economía y espíritu de ahorro. Determinación y perseverancia. Fe religiosa. Generosidad, altruismo. Obediencia.

Las respuestas de los adolescentes se resumen visualmente:

Valores tradicionales y de autonomía - Aula Libre
Fuente: Encuesta Mundial de Valores, 2017.pdf

Las cualidades situadas en la izquierda de la imagen son congruentes con valores tradicionales (hacen referencia a las clasificaciones de conformidad social, autoritarismo, sobrevivencia). Por otro lado, las cualidades situadas en la derecha son congruentes con valores de autoexpresión (asociados a la autonomía personal, el no-autoritarismo, valores seculares-racionales). (Ciudadanía, EMV, 2017)

Las barras del gráfico dimensionan la probabilidad de que una cualidad sea elegida entre las cinco más importantes para la enseñanza de los niños.

Las respuestas más populares (probabilidad superior al 50% de ser elegidas) son Buenos modales (87.5%), Tolerancia y respeto (73.4%), Responsabilidad (62.9%) y Obediencia (56%). Mientras que las respuestas menos populares (probabildad inferior al 25%) son Generosidad (24,8%), Imaginación (19.5%), Independencia (18.3%), Economía y ahorro (16.5%), y Determinación y Perseverancia (12.6%).

Condensando los resultados en un índice que señala la tendencia a escoger valores tradicionales, permanecer neutros, o bien escoger los de autoexpresión, se observa que los adolescentes y adultos bolivianos comparten prácticamente la misma tendencia fuerte a escoger valores tradicionales (83.1 y 82.2% respectivamente) (Ciudadanía, EMV, 2017).

Comparación tradicionales o autoexpresion - Aula Libre
Fuente: Encuesta Mundial de Valores, 2017.pdf

Los resultados a esta pregunta en la EMV son preocupantes. ¿Cómo es posible que de toda la lista de valores, los buenos modales (87.9%) sean indiscutiblemente priorizados?

¿Cómo se supone que debemos digerir el hecho de que se considere mucho más importante enseñar obediencia (56%) antes que independencia (18,3%) a un niño?

El sistema escolar en Bolivia

Al parecer, nuestra sociedad aprecia la formación de personas obedientes y dependientes, además de inculcar de valores superficiales. Esta apreciación es probablemente transmitida a los jóvenes de manera permanente.   

Analicemos los reflejos de esta mentalidad en el sistema escolar boliviano.

El método de aprendizaje aplicado en Bolivia es el receptivo, en el cual el maestro transmite una temática procesada y el estudiante la recibe. El método opuesto es el constructivista, en el cual el estudiante autodidacta procesa la información y construye el conocimiento.

En este esquema, para generar una evidencia de la “correcta transmisión” del conocimiento, los exámenes basados en la retención y réplica son fundamentales.

En línea con la búsqueda de esta evidencia, la enseñanza se limita a exponer una gran cantidad de información procesada de forma unilateral. De esta forma, expone afirmaciones y las sintetiza. Este proceso se lleva adelante sin incluir en el aprendizaje, la construcción de relaciones lógicas y causales, análisis del contexto, reflexión, entre otros. Recordemos la obsesión con el cálculo y resultados en las ciencias exactas, cuyo entendimiento intuitivo es carente. Recordemos, también, la exigencia memorística de fechas, datos y protagonistas en las ciencias sociales y literatura. En las mismas, se deja de lado la reflexión sobre los autores y su contexto, además de la (re)interpretación de sus huellas.

Es así que el estudiante depende enteramente del maestro para obtener este conocimiento, y debe someterse a sus afirmaciones para recibir la aprobación. El sistema escolar resuena a ¡Obediencia y Dependencia!

Esperando a que alguien “confiable” interprete el mundo por él; el niño educado de esta forma será el adulto manipulable de mañana. Aquel que elegirá confiar ciegamente en el líder político o figura autoritaria de su agrado.

Por otro lado, la aspiración mayor de inculcar buenos modales (87.9%) –cortesía- ante todo, concuerda con la gran estima por lo formal, antes que lo sustancial. La frecuencia de actos cívicos en las escuelas (de manera semanal en algunas pertenecientes al área rural) confirma esta intención. Durante los mismos, se hace reverencia a los personajes y símbolos patrios. Se exige a los estudiantes guardar compostura y vestirse “a la altura” para tal evento únicamente.

Dichos actos, convertidos en rituales vacíos dada su reiteración, no logran despertar el añorado patriotismo.

Se encuentra un fallido empeño por valorar lo nacional, que es más efectivo en reencarnar el pasado en las jóvenes mentes. Esto nos enfrenta a otro hecho no menos importante: Existe una total indiferencia en formar una conciencia global en los estudiantes. Ésta es una situación perjudicial para la sociedad. Así, no somos capaces de contrastarnos, ni situarnos respecto al mundo en pro del autoconocimiento propio, aprendizaje y mejora continua. Aún peor, al no exponer a los estudiantes a realidades que no corresponden a la suya, restringimos su imaginación (19.5%). Las consecuencias son palpables si reflexionamos sobre la escasa creación e innovación en nuestra sociedad.

Finalmente, debería alarmarnos que tanto la determinación como la perseverancia (12.6%) sean las opciones menos populares.

El aprendizaje representa un esfuerzo continuo, éste implica perseverancia.

Reflexionemos acerca de cómo se concibe, entonces, el aplazo en la sociedad boliviana. El mismo no es aceptado como una consecuencia honesta y natural de la insuficiencia de conocimiento, de esfuerzo, o de condiciones simplemente adversas.

Es más, cuando éste ocurre, existen casos de estudiantes que negocian con el maestro, a veces en complicidad de los padres para evitar el reporte. Si éste llega a tener lugar, incluso las autoridades distritales exigen extensa documentación de justificación al maestro, presionando la aprobación. (Pimentel, 2018)

La negación es tal, que el estudiante se conforma con perseguir la aprobación antes que el aprendizaje. Este sistema escolar, enseña a los niños y jóvenes que para su entorno es más importante aprobar que aprender. Además, se normaliza la actitud de limitarse a aprobar, incluso de la forma más mediocre posible, a través del fraude académico.

El interés de la sociedad por el proceso y lo esencial (aprendizaje) es bastante pobre, comparándolo al interés por la formalidad (aprobación). Muestra de ello es el mayoritario silencio al atestiguar los estériles esfuerzos por dar continuidad al aprendizaje en pandemia. Y, por otro lado, el grito al cielo coyuntural a la aprobación automática del año escolar.

Priorizar y forzar la aprobación es impedir la oportunidad de consolidar conocimientos, inculcar la perseverancia, y un autoengaño satisfactorio en ausencia de aprendizaje.

No está demás buscar la mejora del sistema de educación, eso es evidente. Sin embargo, debemos preguntarnos primero ¿Cuál es la dirección que tienen los deseos e intenciones que tenemos sobre la educación de nuestros jóvenes?


Referencias

UNICEF, UNFPA, Centro de Investigaciones Sociales de la Vicepresidencia del Estado Plurinacional (CIS), Ciudadanía-Comunidad de Estudios Sociales, Acción Pública y OXFAM; Informe Nacional de la Encuesta Mundial de Valores en Bolivia – Población Adolescente, (2018) Bolivia. Disponible en: Enlace.

Pimentel, Juan Carlos. ¿Milagro de la ley 070?, (2018), Los Tiempos, Bolivia. Disponible en: Enlace.

Sharon Arandia Vega

Licenciada en Ingeniería Financiera con mención en Mercado de Valores y Métodos Cuantitativos, actualmente cursa dos maestrías: una en Gestión Tributaria en la UMSS y la otra modalidad online en Big Data & Business Analytics en la IMF Business School - Universidad de Nebrija en España. También es docente de Universidad y Directora de La Llama Financiera (newsletter sobre economía y finanzas para jóvenes).