De elecciones mediocres y desobediencia civil / Aula Libre ORBIS-MLBA ©

I. Elecciones mediocres

Estamos a un día del balotaje entre Franklin Flores, del Movimiento al Socialismo; y Santos Quispe, de Jallalla, para la gobernación de La Paz. Ambos, sin duda alguna, representan la absoluta mediocridad en la política boliviana, y razones sobran para calificarlos así. Me pregunto, por tanto, lo siguiente: ¿para qué ir a votar?

La respuesta corta y fácil va en dos direcciones: 1) para ejercer y fortalecer la democracia, y 2) para no ser castigado. Sin embargo, ambas respuestas carecen de sentido. La primera simplifica el ejercer y fortalecer “la” democracia en relación con el voto. Lo cual es reduccionista y manipulador. El voto, por lo mismo, no es un acto democrático si es obligatorio y, peor aún, si no tiene ningún efecto el voto nulo. Ejemplo de ello fueron las elecciones judiciales efectuadas el 2017, donde se impuso el nulo.[1]

En consecuencia,  pensar que ir a votar es democracia es un
error. Pues es revestir el electoralismo como si fuera democracia. Asimismo, ¿cómo una persona puede reforzar “la” democracia cuando un partido –el MAS– la está dinamitando desde adentro? Además, ¿un sólo voto puede cambiar una elección? El creer de esta manera, es sólo producto de la ingenuidad.

La segunda respuesta, ocasionada por el miedo a no poder realizar trámites ni transacciones bancarias es igual de ridícula. Gracias a la pandemia, la mayoría de las transacciones bancarias se pueden hacer de manera virtual o, por el contrario, desde un banco móvil en una tienda de barrio. Por otro lado, ninguna institución pública o privada puede negarnos servicios. En otras palabras, no pueden pedir el certificado de sufragio por hacer un trámite administrativo o judicial, por mencionar alguno. La razón es porque la votación y el realizar un trámite, corresponden a dos instancias totalmente diferentes. Una es el TSE y la otra es una entidad administrativa. Incluso, este razonamiento aplica a las transacciones bancarias.

Añadiendo a lo anterior, y desde una perspectiva histórica, el fenómeno de la obligatoriedad aparece en la constitución de 1961. En las próximas constituciones desaparece y pasa a ser algo obvio. Este acto calculado, se hizo para maquillar el voto desinformado por el voto universal en el gobierno de Víctor Paz Estenssoro; y, así, el movimientista pueda ser elegido nuevamente. A su vez, se realizó esta maniobra, para que los políticos realicen el mínimo esfuerzo para captar votantes, pues, estos ya están obligados a emitir su voto.

Sin embargo, en el contexto actual, existe un fenómeno concreto: el chantaje político. Acción que el gobierno de turno no ha dejado de usar hasta el despropósito. Por ejemplo, Luis Arce Catacora, en varias ocasiones ha manifestado que entregará vacunas a aquellos lugares donde ganen sus candidatos[2]. Esto, sin duda alguna, es un atentado contra la salud de todos los bolivianos y el derecho a tener los servicios básicos. De la misma manera, Evo Morales manifestó que su partido no trabajará con autoridades opositoras[3]. Todo esto debería llamarnos la atención.

Luis Arce Catacora en el inicio de campaña de vacunación
fotografía: Enlace
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En ese sentido y sabiendo la calidad de gobernantes que tenemos: ¿por qué deberíamos ir a votar? Es decir: ¿por qué deberíamos obedecer sus medidas que atentan contra nuestra salud? Manifiesto ‘atentar contra nuestra salud’ no sólo por el virus, sino por los futuros gobernadores que ocuparan una silla, pero no saben dónde están sentados.

II. ¿Criticar a uno es apoyar al otro?

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Franklin Flores (izq.) y Santos Quispe (der.)
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Muchos manifiestan que cuestionar a un candidato es para apoyar al otro. Este tipo de razonamiento, sólo busca enmudecer la crítica y aplastar el sentido común. Asimismo, busca que no podamos emitir nuestra opinión, y, en consecuencia, que los acólitos a los candidatos en cuestión griten sus consignas libremente.

Por otro lado, el que Flores y Quispe estén en un balotaje, muestra la calidad de los electores paceños. Los cuales critican al gobierno central por antidemocrático y antimoderno; pero, al mismo tiempo, estaban plenamente conscientes para votar mansamente por Felipe Quispe Huanca, antes de su fallecimiento. Un persona, sin duda alguna, que tiene las mismas actitudes autoritarias y totalitarias que Evo Morales Ayma.

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Felipe Quispe (izq) y Evo Morales (der)
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La actitud ambivalente del votante paceño es la prueba que no le interesa tener una democracia, sino una oclocracia. Por otro lado, su aliciente moral para votar por Quispe es que no es Flores. Es decir: no es masista. Sin embargo, no quiere darse cuenta que tanto el rojo como el azul son iguales. En otras palabras, no hay un voto antimasista. Pues, ambos, rojos y azules, son profundamente antidemocráticos, antimodernos, xenófobos, racistas y machistas. Ambos desean minar la democracia desde sus entrañas. En consecuencia, no importa quién gane; al final, nosotros perdemos. Asimismo, el realizar cálculos, en relación al mal menor, no tiene ninguna cabida cuando ambos –Flores y Quispe– son el mal absoluto.

III. Desobediencia Civil

Mi postura frente a tanta impostura es, por tanto, no ir a votar. Es un acto que desobedece un despropósito que se enmarca en una decisión no sólo política, sino ética. Primero, porque no quiero ser cómplice entre la elección de dos incompetentes que buscan la radicalización de su ideología. Segundo, no quiero legitimar una elección al emitir mi voto nulo en el ánfora, sabiendo que no tiene ningún valor real. Así como no tuvo ningún valor mi voto por el NO el 21 de febrero el 2016. Tercero, estoy cansado del chantaje político, ya sea este por la obligatoriedad, el castigo o por el acceso a las vacunas.

Sé que mi acto no tendrá ninguna consecuencia de transformación profunda en la sociedad ni en las elecciones del 11A. Pero, estaré más tranquilo conmigo mismo, y podré ejercer con mayor convicción el ejercicio de la crítica hacia mi sociedad y los gobernantes de turno que llegan al poder aunque nosotros nos opongamos.


Notas

[1] El voto nulo se impone en las elecciones judiciales en Bolivia. Fuente: Enlace.
[2] Luis Arce: “Si no hay coordinación (con autoridades municipales y departamentales) no van a llegar las vacunas”. Fuente: Enlace.
[3] Suman críticas a chantaje por coordinación para la vacuna. Fuente: Enlace

Eynar Rosso

Estudió Bellas Artes y Filosofía. Actualmente es coordinador de Colegio Abierto de Filosofía.