Curiosos azares de la historia: Isaac Newton / Aula Libre ORBIS-MLBA©

A mediados del siglo XVII, Londres era ya una metrópoli de respetable magnitud. Todavía no había alcanzado la primacía que le reservaba el porvenir, pero en sus estrechas calles y atestadas construcciones vivían y trabajaban unas cuatrocientas mil personas. Una talla casi desmesurada para la época, en una Europa que apenas salía de la Edad Media.

Esa concentración de personas, junto a la deficiente higiene de la época, favorecía, evidentemente, la propagación de enfermedades infecciosas. Entre ellas, la temible peste bubónica.

En 1665, comenzaría la última gran epidemia de ese mal en Inglaterra. Conocida como la Gran Peste de Londres, se estima que provocó la muerte de hasta cien mil personas en un par de años. Y la enfermedad se extendió a otras ciudades, como era de esperar. Aquellos que podían permitírselo tenían una sola opción: huir lo antes posible de los grandes centros urbanos. Mientras más lejos, mejor.

The Great Plague 1665
Rita Greer
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Curiosos azares de la historia: Isaac Newton / Aula Libre ORBIS-MLBA©

Encontramos, entre los fugitivos, a un joven estudiante de apellido Newton, el cual vuelve a la granja de la familia ubicada en un pequeño pueblo de Lincolnshire. Esta decisión no sólo salvaría su vida, sino que también contribuyó de gran manera al progreso humano.

El joven Newton, casi un desconocido entonces, se recluiría en una soledad prácticamente total, para dedicarse a la reflexión y el estudio. Esto no era nuevo para el científico, pues había pasado buena parte de su adolescencia y primera juventud enfrascado en sus estudios y lecturas. En esta ocasión, sin embargo, la soledad le permitiría crear una matemática nueva, base esencial de la ciencia naciente.

En este punto, cabría recordar las dificultades que aquel joven encontraba en su trabajo científico. Se trataba ante todo de estudiar una naturaleza en constante movimiento, con toda la complejidad que eso implica. ¿Cómo analizar cantidades que varían de manera permanente? Este problema había vencido a las grandes mentes de la Antigüedad y los contemporáneos de Newton habían propuesto soluciones parciales y trabajosas.

Es difícil conocer en detalle el proceso que llevó a cabo el legendario físico en la tranquilidad y silencio de la casa familiar. Sólo conocemos los resultados, publicados lentamente en el transcurso de las siguientes décadas: el cálculo diferencial y las bases de la física clásica, ambas íntimamente ligadas.

Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica
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Curiosos azares de la historia: Isaac Newton / Aula Libre ORBIS-MLBA©

Algunos creerán que las matemáticas no pueden cambiar el mundo, o no tanto como las ideas filosóficas o políticas, por ejemplo. No obstante, el impacto del cálculo inventado por Newton supera con mucho a los frutos de otras disciplinas menos complejas que la física. La revolución científica, es decir la fuerza de transformación más poderosa de la Historia, se debe en gran medida a esta herramienta matemática. Toda la tecnología, desde las antiguas máquinas a vapor hasta la electrónica moderna, puede describirse y estudiarse gracias a la misma.

Y todo se debe a una compleja combinación de circunstancias, junto a una mente genial, además de suficiente tiempo y soledad. ¡Y pensar que Newton tenía apenas 24 años!

Es una historia sencilla, casi una anécdota, pero refleja bien los misteriosos caminos de la creatividad y el genio. Y nos recuerda, en esta época de ruido permanente y distracciones sin fin, el valor del silencio y la concentración. Esperemos que este caso sirva, por algún azar feliz, de inspiración o de ejemplo.

Ernesto Bascopé

Politólogo de formación. Ha trabajado largos años en la administración pública boliviana. Actualmente se dedica a la enseñanza, al análisis de la coyuntura política.