21 días de resistencia: una reseña / Aula Libre ORBIS-MLBA ©

La obra de Robert Brockmann, publicada a poco menos de un año de los sucesos del 2019, ha marcado a Bolivia a fuego y sangre. Todo un aparato de información internacional, ligado al socialismo del siglo XXI, ha escrito e impuesto una historia falaz. Ésta habla de un “golpe de estado” propiciado a un dirigente humilde, indígena, presidente exitoso y amado por su pueblo. Además, incluye a los “indígenas” como las víctimas del golpe militar. La izquierda foránea proclama masacres y represiones de la “ultraderecha”; sin ética alguna, tomando la voz de la totalidad de nosotros/as indios/as, -quienes somos una complejidad heterogénea-. Toma nuestra voz, aún cuando fuimos un grueso de ciudadanos en diferentes regiones de Bolivia que sufrimos la represión y violencia de la  militancia masista bajo órdenes de Evo Morales.

Además, Morales ha reprimido, arrinconado a su extinción o destruido a los indios que eran críticos al regimen. Es el caso de la marcha indígena en defensa del Territorio Indígena y parque nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) protagonizada el 2011. En dicha marcha, los indígenas fueron golpeados, las madres separadas de sus niños y obligados a entrar en buses rumbo a Rurrenabaque. ¿La causa para tal despliegue de fuerza? La protesta de los indígenas por la construcción de una carretera en plena reserva forestal del territorio Chimán.

Asimismo es preciso recordar de la violenta toma del CONAMAQ[1] en 2013 por parte de más de dos centenares de militantes del MAS. Muchos de estos militantes, en estado de ebriedad, acometieron a golpes, patadas, pedradas y palos contra los mallkus orgánicos, con la anuencia de la policía. También podría contarse la destrucción de la vida y privacidad del abogado aymara, Gualberto Cusi. Se revelaron datos médicos del magistrado, después que criticó la decisión del TCP de permitir la reelección de Evo Morales en contra de la Constitución.

Es frente a la construcción de nuestra historia, por intereses hegemónicos internacionales, que la investigación sobre los días de resistencia cobra importancia. Así, impugna la versión sacralizada de medios como Telesur, el parcializado canal multiestatal al servicio del régimen de Chávez y Maduro en Venezuela; y de otros medios como el canal América, cuyo periodista enviado para cubrir la crisis de los 21 días en Bolivia, Rolando Graña inventó y reportó hechos inexistentes. Luego, agredió verbalmente una joven boliviana cuando ésta lo recriminó. Sus palabras fueron: “¡Basura, boliviana de mierda!”.

También tenemos el caso de kirshnerista Juan Grabois. El argentino, después de reunirse con gente del MAS en Bolivia, mintió de forma brutal. Afirmó que en octubre y noviembre, el ejército arrojó gente desde helicópteros, violaron a niños y a mujeres de pollera, mutilaron y desmembrarron cadáveres. Fuera de pensar que Grabois hizo su reportaje bajo el efecto de alucinógenos, sus falsedades indignan tremendamente. Sobre todo, cuando en Vila Vila fueron los partidarios de Evo Morales quienes cometieron abusos contra mujeres. Sin olvidar, que muchos otros cometieron otros actos criminales como  la quema y asalto de casas y propiedad municipal en la ciudad de La Paz.

El seguimiento a la gestación de la autoridad totalitaria de Evo Morales, es asumido por Brockmann como un preámbulo necesario para entender dos cosas: 1. ¿Cómo y de dónde surge el caudillo? y 2. Cuál su actuación en los tres periodos gubernamentales que dirigió. La introducción dedicada a esta contextualización es bastante completa y analítica, pese a que el autor admita que “Un resumen de los tres gobiernos de Evo Morales requeriría otro libro” (Brockmann, 2020:22).  En los primeros cuatro capítulos, el autor nos lleva de manera explicativa a mostrarnos la situación previa al 22 de octubre del 2019. Así, muestra el estallido y el cansancio de una mayoría de ciudadanos contra las maniobras de un Evo Morales; un caudillo que buscó la eternización en el poder; sobre todo después de la realización de las elecciones presidenciales en Bolivia.

A partir del capítulo 5, surge un relato sustentado por fuentes primarias. Entre ellas; testimonios de protagonistas, entrevistas, discursos, datos, información, noticias, discursos y fotos excepcionales. Además, se encuentra la novedosa incorporación del código QR que al ser escaneado nos lleva a la fuente original de la información consignada. Es una crónica vívida de la represión y violencia que ejerció el “jefazo”, a través de grupos violentos que no dudaron en ejercer ningún recurso de terror.

Es una emocionante lectura a través de cada uno de los 21 días de resistencia. Provoca diferentes emociones al recordar cómo vivimos los hechos relatados. En su integridad, es didáctico al mostrarnos el sentido de la democracia a través de la dramática lucha que se hizo por ella. Algunas de sus fuentes testimoniales provienen de jóvenes que participaron en los eventos. A través de diversos relatos, una no puede hacer más que recordar que la nueva generación tomó -con espíritu de resistencia pacífica- la vanguardia en la lucha por una Bolivia democrática.  

Lo único insatisfactorio en la obra de Robert Brockmann -para mi particular expectativa- es que el libro termina en el 10 de noviembre del 2019, día de la renuncia. Es en este ambiente -preludio de la fuga de Evo Morales y noche del terror- cuando hordas embriagadas (adjetivo calificativo que detestan los militantes del Movimiento al Socialismo y que señala a un grupo de gente armada que no pertenece a un ejército regular y que asola, incendia y asalta a su paso) quemaron casas, incendiaron, golpearon y robaron. Este quiebre social no está suficientemente desarrollado  en la obra. Sin embargo, abre el desafío para que el autor u otros historiadores, periodistas, investigadores y sobre todo testigos desarrollen la historia de los hechos subsecuentes a la retirada del “jefazo”.

Sobre todo, hay que agradecer al autor que, frente a versiones manipuladas del fin de los 14 años de un régimen que vulneró el principio de la alternancia en el poder en Bolivia,  haya hecho una crónica tan detallada y bien documentada de los 21 días de resistencia civil en Bolivia.


Notas

[1] Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu

Marina Ari

Periodista e investigadora en Historia de los Movimientos Indígenas y Género. Autora de «Bartolina Sisa, generala aymara» y «Machaq Mara». Codirección de los primeros websites indios «AymaraNet» y «Katari Uta».